Uno. Dos. Tres. Cuatro. Cinco. Seis. Siete. Ocho. Nueva. Diez. Once. Doce. Trece. Catorce. Quince. Muchos pasos. Hacia adelante.
Muchos pasos, a veces demasiados. Siempre hacia adelante. Con la cabeza bien alta. Y la sonrisa de oreja a oreja.
Caminar hacia adelante. Sin arrepentirse de nada. Porque todo sucede por algo. Porque si no es feliz, no es un final.
Caminar hacia adelante sin ver que estás caminando hacia adelante. Caminar hacia adelante sin dejar de mirar hacia atrás. Porque un futuro no se construye sin un pasado. Porque el pasado no se debe olvidar.
Yo camino hacia adelante, de eso estoy segura. Porque me gusta pensar que no existe un final. Porque mi vida se desarrolla en continuo movimiento. Porque solo así puedo ser feliz.
" Uno escribe su propia vida, sólo que, por pudor, la escribe en jeroglífico."
Francisco Ayala.
14 may 2011
10 may 2011
Sergio Morales Redondo.
No sé como llamar a esto. Me gustaría que se llamara "Carta de agradecimiento". Para así poder agradecerte millones de sonrisas.
Sonrisas que nacen solas cuando me hablas de lo bueno. Y hasta a veces, de lo malo. Y... ¿Cómo no agradecértelo todo?
Gracias por las sonrisas. Y por las noches sin dormir, hablando de lo dura que nos es la vida a veces.
Gracias por las ilusiones, siempre compartidas. Las risas. La felicidad. La esperanza.
Gracias por los llantos, las desilusiones. Los abrazos. Y los consejos.
Como ya te he dicho, esta es una carta de agradecimiento. Y por ello te doy las gracias.
Gracias por estar siempre ahí. Por escucharme, por apoyarme siempre.
Por ser como eres, con tus defectos y virtudes.
Por los sueños. Por tu sonrisa.
Por los momentos buenos, y por los malos. Por confiar en mí. Por creer en mí.
Gracias, Sergio, por enseñarme tanto. Por aprender de la vida conmigo.
Gracias por crecer junto a mí.
Gracias por ser mi amigo.
Te quiero mucho, Susana.
Felices dieciocho.
Sonrisas que nacen solas cuando me hablas de lo bueno. Y hasta a veces, de lo malo. Y... ¿Cómo no agradecértelo todo?
Gracias por las sonrisas. Y por las noches sin dormir, hablando de lo dura que nos es la vida a veces.
Gracias por las ilusiones, siempre compartidas. Las risas. La felicidad. La esperanza.
Gracias por los llantos, las desilusiones. Los abrazos. Y los consejos.
Como ya te he dicho, esta es una carta de agradecimiento. Y por ello te doy las gracias.
Gracias por estar siempre ahí. Por escucharme, por apoyarme siempre.
Por ser como eres, con tus defectos y virtudes.
Por los sueños. Por tu sonrisa.
Por los momentos buenos, y por los malos. Por confiar en mí. Por creer en mí.
Gracias, Sergio, por enseñarme tanto. Por aprender de la vida conmigo.
Gracias por crecer junto a mí.
Gracias por ser mi amigo.
Te quiero mucho, Susana.
Felices dieciocho.
9 may 2011
Susana Bailén.
Susana Bailén no está segura de ser quien es. No sabe qué es lo que siente. Se disfraza a menudo, para ocultar sus heridas.
Susana Bailén es la que llora a escondidas. La que llora por nada. También es la que ríe a todas horas, en los momentos menos oportunos. La que ríe hasta parecer una tonta.
Susana Bailén es la tonta, fea y torpe. La que hace cosas sin pensar. La que mete la pata, hasta el fondo.
Susana Bailén no sabe hablar de sus virtudes. Solo ve defectos. La que se odia a sí misma.
Susana Bailén no sabe callar. Dice cosas sin pensar. Sin pensar en las consecuencias.
Susana Bailén es un poco bipolar. Puede ser antipática y simpática a la vez. La borde. La apática. La egoísta. La egocéntrica.
Es la tonta, fea y torpe. La que lo hace todo mal. La mal amiga. La peor hija.
Susana Bailén es la que siempre sufre por amor. La eterna despechada. Susana Bailén es la que se ve muy sola. Incomprendida. Absolutamente sola.
Susana Bailén no sabe decir basta. Se siente mal por todo. Susana es la quejica. La niñata caprichosa. La cabezota.
La que no es capaz de levantarse cuando cae. La débil. Susana Bailén es muy débil. Sensible. Es la mujer llena de cicatrices. Susana Bailén es la cobarde, la que huye. La que no se enfrenta a los problemas. La que solo sabe llorar. La que se mete en su cama y ya no sabe salir.
Susana Bailén es la que no sabe vivir. A la que le cuesta vivir.
Susana Bailén es la que no quiere reconocer un error y lo hace todo mal.
La que llora siempre.
La tonta, fea y torpe.
La débil.
Susana Bailén soy yo.
Susana Bailén es la que llora a escondidas. La que llora por nada. También es la que ríe a todas horas, en los momentos menos oportunos. La que ríe hasta parecer una tonta.
Susana Bailén es la tonta, fea y torpe. La que hace cosas sin pensar. La que mete la pata, hasta el fondo.
Susana Bailén no sabe hablar de sus virtudes. Solo ve defectos. La que se odia a sí misma.
Susana Bailén no sabe callar. Dice cosas sin pensar. Sin pensar en las consecuencias.
Susana Bailén es un poco bipolar. Puede ser antipática y simpática a la vez. La borde. La apática. La egoísta. La egocéntrica.
Es la tonta, fea y torpe. La que lo hace todo mal. La mal amiga. La peor hija.
Susana Bailén es la que siempre sufre por amor. La eterna despechada. Susana Bailén es la que se ve muy sola. Incomprendida. Absolutamente sola.
Susana Bailén no sabe decir basta. Se siente mal por todo. Susana es la quejica. La niñata caprichosa. La cabezota.
La que no es capaz de levantarse cuando cae. La débil. Susana Bailén es muy débil. Sensible. Es la mujer llena de cicatrices. Susana Bailén es la cobarde, la que huye. La que no se enfrenta a los problemas. La que solo sabe llorar. La que se mete en su cama y ya no sabe salir.
Susana Bailén es la que no sabe vivir. A la que le cuesta vivir.
Susana Bailén es la que no quiere reconocer un error y lo hace todo mal.
La que llora siempre.
La tonta, fea y torpe.
La débil.
Susana Bailén soy yo.
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