Ella. Niña alegre como el sol en primavera. Niña inocente y segura. Niña sin miedos. Decía que era como el viento. Libre. Sin ataduras. Que no pertenecía a nadie. Poseía una sonrisa única. Deslumbrante. Cautivadora. Era capaz de hacer feliz a cualquiera con su sonrisa. Era una sonrisa permanente. Siempre le acompañaba. A todas partes. Ni en momentos duros la perdía. Decía que si sonreía los males desaparecían. Ella jamás llevaba reloj. Ella era libre. Jamás había sentido amor de verdad. Eso no iba con ella. Miles de hombres corrían detrás de ella. Pero ninguno merecía su corazón. Ella era suya y de nadie más. Un día ella conoció a un hombre diferente. Con una sonrisa casi tan increíble como la de ella. Un hombre que ya había sentido amor. Él se enamoró de su sonrisa. Y le enseñó a amar. A ella y a su sonrisa. Ella creció. Se convirtió en una mujer. Junto a él fue feliz. Aprendió. Se enamoró. Pero un día él la abandonó. Se fue. Con todo su amor. Le dejó sola. Con excusas que nadie supo entender. Le rompió el corazón. Y la niña alegre que había sido se fue. Se volvió insegura. Triste. Su corazón quedó atado. Ya nunca más fue libre. Pertenecía a él. Y solo a él. El viento ahora le embestía de frente. Se había vuelto en contra de ella. Su felicidad. Su libertad. Se convirtió en dolor. Ella murió en vida.
18 abr 2010
Ella.
27 feb 2010
¿Otro fracaso?
Fracaso tras fracaso. Ir detrás del fracaso. Y no porque se busque, sino porque obliga a seguirle. ¿Y qué se debe hacer? Nada. Seguir hacia adelante, con la cabeza bien alta y una sonrisa en la cara. Porque algún día la suerte sonreirá.
Y no importará mirar hacia atrás y contemplar cuales fueron los errores. Y si no se encuentra errores… sonreír y confirmar que no fue culpa nuestra. Y si se vuelve a caer en el fracaso… tranquilizarse y reflexionar sobre la afirmación de que en esta vida no todo tiene porqué ser bonito.
Y es que ahora, después del último fracaso, me pregunto cuál es verdadero significado del amor. Si debo creer en el amor eterno. Si debo creer en el amor. Y vuelvo a confirmar mi teoría de que el amor se encuentra, no se busca. ¿Qué importa si se tarda toda una vida para encontrarlo? Lo importante es encontrarlo. ¿Para qué vivir toda una vida con una persona a la que no sientes plenamente? Para nada. Para no vivir un amor realmente verdadero. Por eso no lamento haber perdido el tiempo con amores que no eran de verdad. Porque he aprendido que es lo que quiero realmente. Y he comprendido, al fin, que el amor es el que mueve mi mundo particular. Quizás, estos fracasos, no sean tan fracasos.
25 feb 2010
Aprender a vivir.
Vivir y aprender. Vivir para aprender. Aprender para vivir. Aprender a vivir. Vivir aprendiendo. Y hoy la vida me enseña una nueva lección.