" Uno escribe su propia vida, sólo que, por pudor, la escribe en jeroglífico."
Francisco Ayala.

28 mar 2011

El sexo sin amor.

Después del sexo todo se ve distinto. El deseo cede espacio a la fatiga. Se puede observar el eco del placer. La euforia se apodera de nuestro cuerpo.
Después del sexo todo se ve distinto. Incluso nuestra pareja nos puede resultar distinta. Quizás, hasta más bella. Quizás, hasta la única hermosa.

- Quizás esto que te vaya a decir pueda estar fuera de lugar y de hecho, disculpa si te sienta mal, pero... te quiero.

Y ella... no puede evitar echarse a reir.

- Repitelo.

- Te quiero. Pero tomate esto en serio, por favor.

Y lo mira, y se enternece. Nunca lo había visto así. Y le gusta, le gusta mucho.

- Me lo tomo mucho más en serio de lo que crees.

- Me alegro. - Y suelta una sonrisa, por fin. - Pero no me has dicho nada...

- ¿Qué quieres que te diga?

- Pues no sé... si tú me quieres...

- No me lo has preguntado. Pregúntamelo.

- ¿Me quieres?

Y entonces esboza una sonrisa de esas que le dejan mudo.

- Sí, te quiero.

28 feb 2011

Por amor al arte.


Cuando salimos del museo, Elisa parece algo distraída. Ojea algunos de los folletos que nos ha dado la recepcionista. Dentro, parecía ilusionada. Pero, aún así, tengo ciertas dudas sobresi le habrá gustado. Hacer arte e intentar lugar es complicado. No todo el mundo lo entiende.
- Y bueno... ¿qué me dices? - Me mira extrañada.
- ¿Qué quieres que te diga? - Pero su respuesta me extraña más a mí.
- Mmm... No lo sé. ¿Te ha gustado?
- ¿Me tiene que gustar? - Me sonríe.
- No lo sé... - Y ya dudo de casi todo.
- Dime una cosa... ¿qué entiendes tú por arte, Fran? - Me deja estupefacto.
- Pues... cualquier cosa digna de estar en un museo. Sí, es eso ¿no?
- ¿Y una sonrisa? ¿Una sonrisa es digna de estar en un museo, Fran?
Y no sé qué contestar. Me ha dejado sin palabras. ¿Una sonrisa? Pues no sé. Supongo que no. No sé qué prentende.
- Porque a mí, a veces... - prosigue Elisa.- tu sonrisa me parece arte. O cuando escucho la risa de Carlota. O los ojos de la chica del mostrador ¿recuerdas? - La verdad es que no, en ese momento observaba otros ojos. - A mí esos ojos me parecen arte. En cuanto los he visto he sentido una especie de placer, indescriptible. Arte es todo aquello que te hace sentir cosas, que te revuelve el estómago. Aquel documental que vimos sobre Palestina, era durísimo y me hizo sentir mal, muy mal. Pero me hizo darme cuenta de la situación allí. Arte es aquello que las personas hacen sin pensar. Por amor al arte. Como tú con esas esculturas. O yo misma cuando escribo. Arte es aquello que te hace pensar, reflexionar. Y cambia algo en ti. Te hace sentir. Pero el arte no tiene que gustar. El arte tiene que emocionar. Que hacer sentir.
- Vale, entonces... ¿te ha hecho sentir?
Elisa se echa a reír y echa a andar. Y yo, no puedo evitar pensarlo. Es perfecta.

24 feb 2011

Correr.

Entonces comencé a correr. Rápido, lejos. No volví la vista atrás, tampoco volví para despedirme de nadie, ni para arrepentirme de nada. Quería correr, huir, dejar todo atrás, comenzar de nuevo. Deseaba ponerme a prueba, quería saber hasta donde era capaz de llegar. Porque yo ya estaba segura de todo, sabía lo que quería, volvía a ser realmente yo. Y él ya había pasado a la historia, a mi historia. Comencé a correr. Tenía la intención de no parar nunca... porque a la vida hay que mirarla a los ojos y gritarle que eres mucho más fuerte que ella y que lograrás superar todos los obstáculos que te imponga. Comencé a correr con la intención de dejar atrás mis miedos y olvidar mis frustraciones, estaba segura de que lo conseguiría. Comencé a correr cuando me di cuenta de todo, cuando abrí los ojos. Comencé a correr y poco a poco fui dejando de pensar en él, conseguí quitarlo de mi mente, fue un amor frustrado y confuso que me hizo correr, correr mucho... para darme cuenta de que al fin y al cabo no valía la pena seguir esperando. Y entonces... paré.